lunes, 26 de abril de 2010

Como animal

Como a un animal me mueve el instinto, aunque no quiera, aunque trate de reprimirlo, es algo innato. Al igual que un gato, por mucho que te conozca, te olfatea antes de que le toques. Como cuando un perro yergue sus orejas al oír tu voz o el pájaro que tienta la suerte acercándose una y otra vez al peligro.



¿Debemos dejar que los instintos o lo innato que hay en nosotros dirija nuestras acciones? ¿O aplicarles a estos la parte racional que nos caracteriza como seres humanos?


¿Debemos domesticarnos o vivir salvajes? ¿Ser algo o formar parte de todo? ¿Vivir o dejarnos llevar?


Al igual que cuando buscas ese objeto que tanto necesitas en un momento preciso y que sabes que no puede estar muy lejos, pues siempre que no lo necesitabas lo encontrabas rondando por todas partes, así es la vida. Caminamos en busca de ese algo que nos llenará cuando esté a nuestro alcance, mientras tanto despreciamos lo que vamos encontrando hasta que un día lo echamos en falta.


Ojalá pudiera despojarme de la racionalidad por unos segundos, sentirme libre. Libre de estereotipos, ideas, pensamientos, libre de todo aquello que distraiga mi mente. Que los minutos pasen como horas. Sólo sentir.


______________________Utopía_____________________


martes, 20 de abril de 2010

Tuuuuuu, tú

Tumbada en la cama , ni despierta ni dormida, soñé con tu silueta.
Silueta a la cual, cada vez fui añadiendo más detalles. Soñé tu pelo y su tacto, la forma de tu cara y esa barba de dos días, sentí como tu mirada me desnudaba con esas pupilas penetrantes dejándome únicamente con los huesos puestos. Dibujé imaginariamente tu sonrisa, brillante, perfecta, esa que sólo pones cuando consigo quebrar la soledad de tu piel con la punta de  mis dedos y te fusilo el costado a cosquillas...
También estaban tus brazos rodeandome e inundandome con tu calor. Imposible olvidar cómo tu lengua caminaba lentamente por mi oreja, bajaba por mi cuello y continuaba insinuante su recorrido hacia el suelo.
Soñé como tus dedos arañaban mi espalda y dibujaban escondites bajo mi ropa que sólo nosotros conocemos. Sentí nuestro pulso luchando contra el tiempo, mientras nuestras respiraciones tomaban un ritmo acelerado y de repente...tu olor lo llenó todo.
Salí de mi mundo onírico siendo consciente de que no era necesario soñarte. Te tenía a mi lado, ¿por qué no vivirte al instante?



________________________________Te quiero

sábado, 17 de abril de 2010

Luz oscura

Bailé sobre esa línea, mientras bajo mis pies se estrechaba. El límite era total. La separación entre el camino y esos callejones de sombras cada vez se difuminaba más. Aquellas sombras que todo lo cubren y ocultan no ganaron la partida.
Retrocedí dos pasos desviados, y continué de frente. Siguiendo la línea recta. Aquella que por definición constituye la distancia más corta entre dos puntos. ¿Por qué aumentar tal distancia con visitas a parajes oscuramente desconocidos? ¿Atajo necesario? Realmente no. ¿Tentador? Segundo a segundo. La mente en stand by fue sustituida por una reflexiva, y el camino se siguió construyendo. 
A veces a zancadas, otras a diminutos pasos pues, un ritmo constante y rutinario no es entretenido. Sigo mirando los callejones sombríos al caminar, pero termino apartando la vista como si con ello tratara de evitar su dulce hechizo.
Unos grandes ojos claros brillan, cierro los míos, doy la espalda y por ahora sigo mi camino.