jueves, 28 de julio de 2011

Felicidad


La sugerencia de muchos divulgadores científicos, como Malcom Gladwell, respalda una posición inquietante: el éxito o, en definitiva, la felicidad no dependen de un solo factor como los genes que le han conformado a uno, la dieta, el hemisferio en el que nos ha tocado vivir, el trabajo o la buena salud, sino de algo mucho más complicado. Lo que nos ponen de manifiesto los últimos experimentos al respecto es que la armonía y el sosiego individual no dependen de opciones individuales que sólo atañen a la persona observada. Más allá de la persona, resulta que su felicidad y ánimos dependen de los valores del mundo que habita y del entramado pergeñado con los demás. La felicidad, en definitiva, va mucho más allá del comportamiento individual y depende de la organización social.


_____________________________________Eduardo Punset "El viaje al poder de la mente"


En mi humilde opinión, uno puede encontrarse durante su vida con momentos más felices o menos, con mayor o menor armonía con uno mismo y así cultivar o llegar a un nivel mayor de felicidad. En cuanto a la influencia social necesaria para alcanzarla, lo veo como un factor altamente importante que marcará sin duda nuestro grado de satisfacción y con ello, de felicidad, pero creo acérrimamente que si una persona no encuentra el principio de esa gran utopía como es la felicidad en uno mismo, difícilmente podrá alcanzarla y sentar las bases para que la influencia de la sociedad pueda ayudar a que culmine.