martes, 15 de mayo de 2012

Vuelta a disfrutar soñando

Era uno de esos sueños que a pesar de utilizar toda la escenografía onírica habitual, son una continuación de nuestra vida intelectual y en los que nos damos cuenta de hechos e ideas que siguen teniendo un valor después de despertar.


1984


jueves, 8 de marzo de 2012

Día 1


Me encontraba recostada en mi negra butaca de cuero cuando a mi izquierda una luz se encendió. Al principio no le di importancia, pues andaba sumergida en mis pensamientos intentando comprender las patologías sanguíneas. Sin embargo, algo llamó mi atención. El continuo movimiento de una sombra que iba y venía.
Dirigí mi mirada y pude vislumbrar a través de un cristal traslúcido una figura algo deformada pero reconocible. Observé atentamente cada trazo de la sombra que se dibujaba gracias a una luz tenue. Las curvas eran perfectas, una silueta de perfil, una silueta de mujer.

Llegué a distinguir una media melena sin alcanzar a adivinar el tono del cabello, el cuello era largo, me le imaginé esbelto; la cifosis y la lordosis moldeaban su columna de una extraña forma tan simétrica que la compensación de las curvas recordaba a cualquier escultura de la perfecta Grecia. Sus pechos eran pequeños, insinuantes, su abdomen plano y sus piernas largas acababan en un trasero respingón.

Ella permaneció cerca de la ventana dos minutos, yo la contemplé durante diez. Tenía curiosidad por volver a verla, sin embargo ella no apareció. Tras un rato más frente la pantalla del ordenador acunada por las notas de Sabina, mis ojos pidieron abnegados una tregua que yo no  dudé en darles.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Día 2



¡Ha vuelto! En realidad no creo que nunca se fuera. Ha vuelto a aparecer por la ventana y esta vez no era una sombra sino una mezcla de colores distorsionados. Una aparición tras haber inhalado carcajadas de risa. Hoy gracias a un destello de luz he podido advertir un dato más, morena, como un tizón, oscura, como la noche. Vestía una prenda azul. Tras visualizarla no he podido dejar de pensar en ella durante toda la tarde.
Me intriga como será su faz, sus ojos, su sonrisa, sus pechos, sus caderas, pero lo que no concibo es como ha podido esconderse de mí durante tanto tiempo.
Dejé de pensarla. No quería enturbiar su figura con mis deformaciones mentales, esas que hacen que nuestros recuerdos varíen y se adecúen  a lo que nosotros creímos ver, oír, hacer o decir.
Me enfundé mi bufanda y me fui a dar un paseo bajo un fino manto de lluvia penetrante con la única compañía de mi ipod, sobrepasando el límite de decibelios para borrar con notas su figura de mi recuerdo.


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miércoles, 22 de febrero de 2012

Día 3

Falsa alarma.
Hoy cuando el corazón me daba un vuelco precipitándose por el alféizar de mi ventana se paró de golpe.
No era ella.
Por su ventana ha brotado una cabeza de mujer pero no era ella.





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martes, 14 de febrero de 2012

Día 4

Es genial. Sólo puedo ver su trasero tapado por un minúsculo culotte negro, el resto lo deja a la imaginación. Se mueve hipnóticamente al ritmo de una música que no llego a escuchar.
Está en éxtasis. Menea su melena, acaricia su espalda y ¡oscuridad!




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lunes, 13 de febrero de 2012

Día 5

Es de día pero su persiana está bajada.

martes, 7 de febrero de 2012

Día 6

Odio la oscuridad.
Amo la luz.
Puedo vislumbrar su silueta y ver como toca su elegante violín. Siempre de espaldas a la ventana y yo, imaginándome como será su rostro.

lunes, 6 de febrero de 2012

Día 7

Nunca baja la persiana excepto para dormir. Hoy puedo ver como su cristal está empañado y ¿puedo distinguir formas? sí. Ha dibujado letras. Las leo luchando con las gotas de vapor que se empeñan en borrar cada trazo plasmado delicadamente con sus finos dedos.




                                            A*IT**M      **      O*OT




No consigo entender qué esconden esos borrones, los cuales ganaron la batalla haciendo que cada una de las letras se desvanezca como el humo entre las nubes. Pasan los minutos y continuo intrigada intentando adivinar o más bien predecir que quiere decirme su traslúcida ventana. Nunca se me dieron bien las palabras.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Día 8





Sigo sin saber qué ponía en esa ventana aquel día lluvioso. Esa frase tienen condenada a mi mente, la amenaza con el filo de una navaja, la golpea con el giro inesperado de su muñeca, la humilla con falsas ilusiones, la maltrata con la intención de obtener una respuesta.




domingo, 4 de diciembre de 2011

Día 9








La persiana ha  estado cerrada durante todo el día. Hoy hay algo extraño en ella, ha cambiado. Sigue igual pero su esencia se ha visto alterada por una ametralladora que ha perforado su rutina y con ello, ha alterado la mía. Pienso, deduzco, invento...