miércoles, 24 de marzo de 2010

And after all you're my wonderwall

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.


Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.


Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:

«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
 
 
                                                Luis Alberto de Cuenca
 
 
 
Dedicado a ti, belleza! Eres genial lo sabes y cada día te adoro más!
6 noches de confidencias bien aprovechadas, de risas, de abrazos, sentimientos y cariño...te necesito en ellas! Porque todo es poco cuando se comparte contigo, los momentos pasan efímeros y se convierten en recuerdos eternos.
Y espero que cuando te despiertes a mi lado lo primero que oiga sea eso...el hambre feroz que tienes esa mañana.
 
 
Te quiero a mi lado...creo que ya es algo tan tatípico que no hace falta ni decirlo
 
 
 
 
~>   http://www.youtube.com/watch?v=6hzrDeceEKc

sábado, 20 de marzo de 2010

Poeta de pelo de estropajo

El viento de tu silencio me ha susurrado
que ya no necesitas que te abrace
y mi alma, en silencio, llena de ternura,
por ti ha sonreído.

Encontrarás en tu camino alegrías y suspiros
más bonitos que los míos.
El loco poeta de pelo de estropajo
no tuvo más para darte.
Tal vez sean estos versos por ti
mi última poesía.

Pero el viento del silencio de mi campo
seguirá escuchando por ti algo cada tarde
y, cuando pasen primaveras y otoños, si me necesitas,
encontrarás mis brazos abiertos esperándote.

Y si me fuera con el silencio,
con los vientos o los mares,
encontrarás a mis pobres poemas
abrazándote.






________________________________Manolo Chinato




lunes, 15 de marzo de 2010

Aparentemente insignificante

"Los seres humanos dejan pasar la existencia como si fueran a vivir para siempre y esa es su gran perdición."







¿Porqué no limitarnos a disfrutar de todo aquello aparentemente insignificante en el día a día…?






Pequeños placeres como el olor del campo después de la lluvia, el silbido que produce el viento, oír como las gotas golpean los cristales en una noche de tormenta, observar cada insinuante figura de los relámpagos, tumbarse en el césped sintiendo como la hierba acaricia tu nuca, no escuchar mas allá del sonido de un arroyo cercano, sentir el calor de un rayo de sol sobre tu mejilla, mirar como se acumulan los copos de nieve sobre el asfalto, coger la arena de la playa y dejarla caer mientras resbala entre tus dedos, inspirar y asociar los olores a recuerdos, sentir como el aire te despeina y dibuja formas con tu pelo, escuchar el sonido que produce pisar una hoja seca, el sonido al encender una cerilla, el de apagar un cigarro en el agua, disfrutar el olor a gasolina, sentir el barro entre los pies, escuchar el silencio, dejar que una tormenta de verano te empape y secarte después al sol, descubrir sombras en la oscuridad,sentir el aliento de alguien en el cuello, contemplar a alguien mientras duerme, notar como la respiración se sincroniza cuando estás con otra persona, admirar la grandiosidad de un atardecer,impregnarte las manos con cola para –una vez seca- retirártela poco a poco, saber que va a decir otra persona en ese momento, experimentar dejavu o simplemente que te despierte tu gata cada mañana haciéndote cosquillas con los bigotes…






Simple pero no por ello menos importante…

 
 
 
 
 
http://www.youtube.com/watch?v=GqH21LEmfbQ
 

domingo, 7 de marzo de 2010

Basta....

Del mismo modo que cuando alguien se está muriendo de hambre acepta cualquier cosa, incondicionalmente, para luego, una vez que lo más urgente ha sido satisfecho, empezar a quejarse crecientemente de sus defectos e inconvenientes. He visto en los últimos años emigrados que llegaban con la humildad de quien ha escapado a los campos de concentración, aceptar cualquier cosa para vivir y alegremente desempeñar los trabajos más humillantes; pero es bastante extraño que a un hombre no le baste con haber escapado a la tortura y a la muerte para vivir contento: en cuanto empieza a adquirir nueva seguridad , el orgullo, la vanidad y la soberbia, que al parecer habían sido aniquilados para siempre, comienzan a reaparecer, como animales que hubieran huido asustados; y en cierto modo a reaparecer con mayor petulancia, como avergonzados de haber caído hasta ese punto. No es difícil que en tales circunstancias se asista a actos de ingratitud y de desconocimiento.


                                                                                                        Ernesto Sábato